El metro urbano hace 150 años


Hoy venía subido al metro y me ha venido a la mente el cuadro del pintor valenciano Sorolla El encierro, que hace pocos días he tenido la oportunidad de visitar en la exposición de este mismo autor en Valencia. He recordado que en dicho cuadro aparecen los animales cruzando las vías del tren y ello me ha llevado a la mente la pregunta de: ¿Desde cuando existe el metro y como era?

El primer metro nació en Londres y era un tramo corto, de unos 6 kilómetros de longitud. La máquina de vapor en cuestión quemaba fuel y condensaba el vapor que salía al exterior en unos depósitos especiales diseñados para la ocasión. El problema que afectó a su parada temporal fue que la mayoría del humo escapaba de sus depósitos y afectaba a los pasajeros, por lo tanto se intentó rediseñar en tiempo record. En contrapartida estaba Nueva York, que el sistema era más complejo facilitando el viaje a sus pasajeros, muy escasos relativamente ya que no se adecuaban a viajar bajo tierra.

En Londres llegó, en el año 1860, un invento un tanto peculiar, digno de Julio Verne, que estaba compuesto de un túnel, que no llegaba al kilómetro de longitud y 1 metro de diámetro. “El correo neumático” hacía la función de pasar por una especie de carros con forma de pistón toda la documentación que necesitaban de manera rápida empresas que se encontraban cerca relativamente.

Ante el éxito y la rapidez del primero, que llegaba a recorrer medio kilómetro en 65 segundos, se diseñó un segundo túnel que llegaba a los 3 kilómetros de largo y 1.45 metros de alto. Se inauguró en 1866 y para demostrar su efectividad lo probó en persona el Duke de Buckingham, que resultó gratamente sorprendido por la velocidad y comodidad del mismo, ya que recorrer esa distancia en apenas 5 minutos era un logro para la época y más encapsulado en una especie de nave espacial.

La mentalidad startup americana, que se remonta a muy atrás en el tiempo, no dejó escapar la oportunidad y un inventor llamado Beach y pensó que haciéndolo todo a lo grande solucionaría el caos en el que se iba a convertir la gran manzana, Nueva York. En muy poco tiempo mostró su proyecto en la feria anual de Nueva York quedando los asistentes fascinados, ya que quería crear un tubo de madera de 1.80 metros de diámetro y 30 de longitud, suspendido del techo y éste contenía un vagón con capacidad para 10 pasajeros que al ser disparado recorrería la calle 14 y 15 en muy poco tiempo. Como motor, para mover semejante mole, era un gran ventilador que giraría a 200 rpm. llegando a alcanzar grandes velocidades de fluido de aire.

Hoy deberíamos usar mucho más el metro, cuidar más el medio ambiente y reducir las emisiones. Pero de eso, hablaremos en otra ocasión.

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